diciembre 13, 2019

EL ESTRÉS NO ES NECESARIAMENTE CAUSA DE DEPRESIÓN

Seguro muchos habrán escuchado sobre el hedonismo, una filosofía de vida basada en la máxima obtención de placer mientras se exista. Sin embargo, existen condiciones totalmente contrarias que curiosamente son más frecuentes de lo que pensamos.

Tal es el caso de la anhedonia, la incapacidad de sentir placer incluso cuando se realizan actividades normalmente agradables. Este comprende el síntoma central de la depresión, aunque no necesariamente debe ser considerado una señala de alerta sobre una enfermedad subyacente.
De hecho, experimentos realizados con ratas ha encontrado que algunas de estas son más susceptibles a la anhedonia que otras, pero dicho efecto puede revertirse activando la amígdala. Los hallazgos se publicaron recientemente en la revista Journal of Neuroscience.

Dormir seis horas o menos incrementa el riesgo de sufrir alteraciones que afectan al metabolismo corporal, y también generan mayor riesgo de ansiedad, nerviosismo y estrés, convirtiéndose en crónico.

Los investigadores usaron ratas entrenadas para autoestimular los circuitos de recompensa en su cerebro por medio de un electrodo. De esta forma, podrían experimentar sentimientos de placer. En los experimentos, se les sometió a estrés social una vez al día, quince minutos después de lo cual pudieron acceder a su sistema de autoestimulación.
Observaron que algunas ratas eran más susceptibles que otras al estrés, y precisamente en esos casos, este estrés aumentó dramáticamente la intensidad de la estimulación necesaria para sentir placer. Sin embargo, en las ratas más resistentes la búsqueda de placer no fue tan intensa como en las más susceptibles.

A nivel químico, las ratas susceptibles al estrés tenían más neuronas de serotonina en la parte ventral del núcleo dorsal del rafe, un área del cerebro encargada de la regulación del estrés y de la sensación de recompensa. Esto ha sido atribuido al reclutamiento de neuronas de señalización que no son serotonina.

La exposición a niveles intensos y continuados produce una activación excesiva del sistema simpático, alterando la secreción de hormonas y neurotransmisores, lo que puede dañar distintos sistemas orgánicos

Y precisamente cuando los investigadores experimentaron activando las neuronas en la amígdala central para evitar el aumento de la señalización de la serotonina observado en las ratas susceptibles al estrés, estas mostraron efectos menos drásticos al exponerse al estrés social.
Los investigadores señalan que de forma similar ocurre con los seres humanos. Algunas personas más resistentes a la depresión y al síntoma de la anhedonia, incluso aunque estén expuestas al estrés crónico, de cuyos efectos nocivos ya hemos hablado en otras oportunidades.

Conocer este tipo de detalles es de gran utilidad para la ciencia, y más aún en el contexto actual en el que el estrés parece haberse hecho convertido en algo más que frecuente. Comprender los procesos químicos que hacen a algunas personas más propensas al estrés puede conducir a tratamientos que aumenten su resistencia.

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